Servite un vinacho che!
Nuevas denominaciones de origen.
¿Que pasa con el vino? No solo del consumo interno vive el bodeguero. Algunas cuantas cajas al año tiene que vender al extranjero para levantarse aunque sea la moral. Esa manía dichosa de repetir hasta el hartazgo los nombres conocidos internacionalmente hay que romperlo de una buena vez. Hay que cagarse en todo eso que en el fondo nos hunde. ¿Por qué se insiste en llamar cabernet sauvignon o champaña (champán) a una cosa que sabemos que se parece pero no es? ¿Freixenet en España se denomina Champán? ¡¡¡NO!!! Se llama CAVA (www.freixenet.es). No es Champán. Aunque durante años en su etiqueta lo decía. Ahora en su página web dice CAVA pero pregúntele a alguien de la calle que es un Freixenet. Hagamos vino espumante con nombre propio. Encontrémosle un nombre para venderlo al mundo. En España tienen el Cava y el vino de aguja. En Italia existe el Lambrusco que es según los italianos un espumante pedorro y se vende más fuera que dentro. Eso si, los italianos me dicen que el Lambrusco que se vende en España no tiene nada que ver con el que se vende en Italia mismo, que lo debieron adaptar al gusto extranjero.
Acabemos con las imposiciones mundiales de cómo llamar al vino. Nuestras uvas a esta altura ya son distintas a las plantadas originalmente por los primeros viñedos. En España hay cientos de páginas en donde se autotiran flores al vino en general. Y en general el dichoso vino Rioja es tempranillo (vino que detesto personalmente) con honrosas excepciones como el Marqués de Cáceres vendimia seleccionada (www.marquesdecaceres.com) donde su etiqueta no me dice absolutamente nada de que clase de vino es más allá de que es un Rioja del 2002. Es una discusión común (e inútil) con los españoles que les pregunte sobre un vino, si es Merlot o tempranillo o lo que sea y que me respondan, es un rioja, e insistir y que no se enteren de que catzo estoy hablando. Y no es porque sean tontos, es que no tienen la más puta idea de que hay algo más allá de que si el vino es de tal o cual región.
También tenemos a una legión de creativos que están desperdigados por todas las provincias que han creado sus mini estudios de marketing, diseño y publicidad, y si sabemos separar la paja del trigo podemos conocer a verdaderos diseñadores de imagen que no estudiaron solo por extender el secundario ni diseñan según la moda tecno. Me refiero a esa generación que estudio publicidad y diseño en la década del 90 que ahora deben tener 30 años promedio. Que ya se ha pegado los suficientes palos en la vida como para bajarse los humos y trabajar en serio. Y muy importante, que ya están viviendo una vida y se han formado una cierta “calle” necesaria para hacer buenos trabajos.
Faltaría la unión entre las bodegas, el estado y estas agencias para proporcionar un espacio de difusión internacional a nivel “guerrilla”.
Las bodegas en financiar pequeños presupuestos para la acción guerrilla de estas agencias, para el rediseño de antiguos nombres abandonados y su difusión a través de machaques a nivel internacional de gacetillas de prensa donde se incluyan marcas, imágenes, historias, isologos, miles de paginas web autotirantes de flores en varios idiomas (usen la internet carajo que hay un montón de cosas gratis), etc.
Y el estado ayudaría para encontrar nuevos canales en el exterior, una mejora al expor.ar que va bien pero que le falta el toque de gracia. El estado debería destinar un espacio en el frente de todos sus consulados a local comercial. Debe poner en todos sus consulados un local hacia el exterior donde, cual local de delicatessen, la gente de la calle pueda comprar directamente productos argentinos de todo tipo al mejor estilo de las tiendas de Juan Garballo (http://www.tormo.com/guia/der.asp?id=6889). Visitar una tienda de esta gente es un placer. Otra función del estado es ayudar a la difusión gratuita de la prensa sobre vino. Una buena manera podría ser la instalación gratuita de un hosting en alguna dependencia del estado donde puedan incluirse dominios.com.ar durante mucho tiempo, hablamos de pequeñas paginas con información y buen diseño sobre productos específicos, por ejemplo “vinosfulanito.com.ar”
Y volviendo al tema porque me deliro mal sobre la denominación de origen. Habría que establecer una serie de regiones o nombres interesantes que agrupen un conglomerado de zonas y subzonas como en España “Rioja” o mas especifico “Ribera del Duero”
http://www.riberadelduero.es/
(http://www.mapya.es/es/alimentacion/pags/Denominacion/consulta.asp)
Para no confundir creo que “riojano” esta bien para los de nuestra provincia de rioja (argentina) pero podría mejorarse con alguna característica típica de la rioja. ¿Pero porque no una denominación “Río Negro” o “Plataforma Andina” o “Patagónica”? Las denominaciones no son imposiciones obligatorias, pero estaría bien que un grupo se juntara y se autoayudara a marketinearse mejor e inventarse historias para sus productos. La industria española tiene mucho que enseñarnos de la inventiva. Mientras tanto, si viven como yo, en el exterior cuando tengan que llevar un vino a una cena, hagan el esfuerzo y compren un vinito argentino.
¿Que pasa con el vino? No solo del consumo interno vive el bodeguero. Algunas cuantas cajas al año tiene que vender al extranjero para levantarse aunque sea la moral. Esa manía dichosa de repetir hasta el hartazgo los nombres conocidos internacionalmente hay que romperlo de una buena vez. Hay que cagarse en todo eso que en el fondo nos hunde. ¿Por qué se insiste en llamar cabernet sauvignon o champaña (champán) a una cosa que sabemos que se parece pero no es? ¿Freixenet en España se denomina Champán? ¡¡¡NO!!! Se llama CAVA (www.freixenet.es). No es Champán. Aunque durante años en su etiqueta lo decía. Ahora en su página web dice CAVA pero pregúntele a alguien de la calle que es un Freixenet. Hagamos vino espumante con nombre propio. Encontrémosle un nombre para venderlo al mundo. En España tienen el Cava y el vino de aguja. En Italia existe el Lambrusco que es según los italianos un espumante pedorro y se vende más fuera que dentro. Eso si, los italianos me dicen que el Lambrusco que se vende en España no tiene nada que ver con el que se vende en Italia mismo, que lo debieron adaptar al gusto extranjero.
Acabemos con las imposiciones mundiales de cómo llamar al vino. Nuestras uvas a esta altura ya son distintas a las plantadas originalmente por los primeros viñedos. En España hay cientos de páginas en donde se autotiran flores al vino en general. Y en general el dichoso vino Rioja es tempranillo (vino que detesto personalmente) con honrosas excepciones como el Marqués de Cáceres vendimia seleccionada (www.marquesdecaceres.com) donde su etiqueta no me dice absolutamente nada de que clase de vino es más allá de que es un Rioja del 2002. Es una discusión común (e inútil) con los españoles que les pregunte sobre un vino, si es Merlot o tempranillo o lo que sea y que me respondan, es un rioja, e insistir y que no se enteren de que catzo estoy hablando. Y no es porque sean tontos, es que no tienen la más puta idea de que hay algo más allá de que si el vino es de tal o cual región.
También tenemos a una legión de creativos que están desperdigados por todas las provincias que han creado sus mini estudios de marketing, diseño y publicidad, y si sabemos separar la paja del trigo podemos conocer a verdaderos diseñadores de imagen que no estudiaron solo por extender el secundario ni diseñan según la moda tecno. Me refiero a esa generación que estudio publicidad y diseño en la década del 90 que ahora deben tener 30 años promedio. Que ya se ha pegado los suficientes palos en la vida como para bajarse los humos y trabajar en serio. Y muy importante, que ya están viviendo una vida y se han formado una cierta “calle” necesaria para hacer buenos trabajos.
Faltaría la unión entre las bodegas, el estado y estas agencias para proporcionar un espacio de difusión internacional a nivel “guerrilla”.
Las bodegas en financiar pequeños presupuestos para la acción guerrilla de estas agencias, para el rediseño de antiguos nombres abandonados y su difusión a través de machaques a nivel internacional de gacetillas de prensa donde se incluyan marcas, imágenes, historias, isologos, miles de paginas web autotirantes de flores en varios idiomas (usen la internet carajo que hay un montón de cosas gratis), etc.
Y el estado ayudaría para encontrar nuevos canales en el exterior, una mejora al expor.ar que va bien pero que le falta el toque de gracia. El estado debería destinar un espacio en el frente de todos sus consulados a local comercial. Debe poner en todos sus consulados un local hacia el exterior donde, cual local de delicatessen, la gente de la calle pueda comprar directamente productos argentinos de todo tipo al mejor estilo de las tiendas de Juan Garballo (http://www.tormo.com/guia/der.asp?id=6889). Visitar una tienda de esta gente es un placer. Otra función del estado es ayudar a la difusión gratuita de la prensa sobre vino. Una buena manera podría ser la instalación gratuita de un hosting en alguna dependencia del estado donde puedan incluirse dominios.com.ar durante mucho tiempo, hablamos de pequeñas paginas con información y buen diseño sobre productos específicos, por ejemplo “vinosfulanito.com.ar”
Y volviendo al tema porque me deliro mal sobre la denominación de origen. Habría que establecer una serie de regiones o nombres interesantes que agrupen un conglomerado de zonas y subzonas como en España “Rioja” o mas especifico “Ribera del Duero”
http://www.riberadelduero.es/
(http://www.mapya.es/es/alimentacion/pags/Denominacion/consulta.asp)
Para no confundir creo que “riojano” esta bien para los de nuestra provincia de rioja (argentina) pero podría mejorarse con alguna característica típica de la rioja. ¿Pero porque no una denominación “Río Negro” o “Plataforma Andina” o “Patagónica”? Las denominaciones no son imposiciones obligatorias, pero estaría bien que un grupo se juntara y se autoayudara a marketinearse mejor e inventarse historias para sus productos. La industria española tiene mucho que enseñarnos de la inventiva. Mientras tanto, si viven como yo, en el exterior cuando tengan que llevar un vino a una cena, hagan el esfuerzo y compren un vinito argentino.

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